Diccionario ortodoxo de los términos teológicos originales al final del texto en orden alfabético griego, escogido del ALFA OMEGA GRAN LÉXICO ORTODOXO HELÉNICO-ESPAÑOL, autor: xX jJ http://www.logosortodoxo.com/ 
 
1. Αγάπη (agapi) amor. “Ὁ θεός ἀγάπη ἐστίν (o zeós agapi estín) Dios es agapi-amor (1ª Jn 4,8)”. La agapi es la energía increada superior de la Jaris. “Porque la agapi proviene de Dios” (1ªJn 4,7). Dicen los Santos Padres Ortodoxos: Nadie puede conocer la increada agapi como energía increada de Dios si no es a través de la energía increada Χάρις (Jaris, Gracia) del Espíritu Santo. Éste es el propósito de la psicoterapia de la Iglesia Ortodoxa, el convertir mediante la continua metania y confesión, la φιλαυτία (filaftía, egolatría) que es el creado amor interesado egocéntrico y enfermizo a uno mismo, en la desinteresada divina e increada agapi de Dios. Ésta comprende tres estadios: catarsis, iluminación y zéosis o glorificación. Dios creó al cosmos (adorno, ornamento) de la nada y libremente sin ninguna necesidad, por agapi. No sólo creó al cosmos, mundo, sino que lo mantiene por Sus energías increadas. Para nosotros los Ortodoxos Dios es el gran presente y para los occidentales es el gran ausente, ya que ignoran la existencia de las energías increadas, “la mayor de ellas la agapi” (Cor 12,13). Nada tiene que ver con ágapes de banquetes donde se come y bebe, tampoco quiere decir caridad, puesto que en helénico, caridad es φιλανθρωπία (filanzropía) o ευσπλαχνία (efsplajnía). 
 
2. Ἀκηδία (akidía) acidia o pereza, tedio espiritual, término puramente ascético y teológico, que es el desánimo, el tedio y la desgana que domina al hombre convirtiéndole negligente, indiferente y perezoso para todo trabajo espiritual. Es uno de los ocho pecados mortales causante de muchos y terribles males.

La ἀκηδία (akidía) provoca parálisis al nus y la psique, pereza al cumplimiento de los mandamientos de Dios, y sobre todo odia la oración y la psalmodía. 
De esta madre maligna e ilegal nacen dos hijas muy impías. La primera es la pusilanimidad, cuando el hombre encuentra difícil la lucha espiritual e inalcanzables las virtudes, por lo tanto cae en la negligencia. La segunda es la desesperación, que es cuando a causa de la negligencia pierde toda esperanza de sanación y salvación. 
 
Lucha, pues, contra la ἀκηδία (akidía), para que no caigas a la negadora de Dios desesperación. No te preocupes por las cosas temporales más que lo necesario. Centra tu esfuerzo, tu preocupación y tu ánimo a las obras espirituales y al cultivo de las virtudes. Anhela con toda tu psique a Dios y la Jerusalén de arriba. Y en el momento de la oración cuando sientes ἀκηδία (akidía), sepas que es el astuto maligno que viene para tentarte e impedirte de lo bueno. Entonces tú no sólo interrumpirás, sino que continuarás con mayor esfuerzo y violencia hasta que expulses al demonio. 
 
Una arma y medicamento más eficaz contra la ἀκηδία (akidía) es creer también esto: que hoy es tu último día encima de la tierra, que hoy vives y mañana morirás, cosa que sin duda puede ocurrir. Además, lo han sufrido antes que tú tantos y tantos que un día antes se divirtieron y disfrutaron y el día siguiente no se levantaron. Cree pues, que sólo de tu lucha y esfuerzo de hoy depende tu sanación y salvación o tu castigo infernal, y esfuérzate mucho para cada obra piadosa, de manera que si mueres seas digno de la vida eterna. Amín. 
 
3. Ἀκτιστο (áktisto) Increado, inconstituido o no formado y κτιστό (ktistó) creado, formado, constituido. No existe ninguna similitud entre uno y otro. En principio, Dios es áktisto (increado). Increado se llama lo que no tiene principio ni fin, en cambio lo creado tiene un principio concreto, y no tiene fin porque Dios quiere que no sea así. Dios no tiene cuerpo, en cambio el hombre sí. Lo increado es inalterable, no cambiable e infinito, en cambio, lo creado cambia, se altera, se corrompe y se desgasta. 
 
San Máximo el Confesor: «En el Dios no hay nada creado, como en el hombre no hay nada increado. De la esencia increada de Dios es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y la divina voluntad y la energía increada es común entre los tres. Según el santo, en unos de sus pasajes se ve que de las obras de Dios unas son iniciadas, es decir, que tienen un principio de existencia y otras no. Además, aquí las increadas y perpetuas energías de Dios se califican como perpetuas, porque lo perpetuo va más allá del tiempo y del siglo. Y lo que va más allá del tiempo y del siglo es divino e increado. …Energía es la dinamis, fuerza o potencia manifestante de toda esencia, de la que la nada está privada. La energía es el movimiento de la esencia de Dios, por lo tanto de la deidad, pero la esencia no es movimiento». 
 
Está claro que virtud, bondad, santidad e inmortalidad son energías de Dios, que son perpetuas e increadas. Existe diferencia entre energías las increadas de Dios y las creadas creaciones. La virtud es energía increada de Dios, pero las cosas virtuosas son creadas. La vida es luz, energía increada de Dios, pero los seres vivos son creados y son los resultados de la energía increada. 
 
Por lo tanto, las energías de Dios no tienen principio, son perpetuas e increadas. Y como la esencia de Dios es divina, también son divinas Sus energías. Esto es una cuestión importante para la teología ortodoxa. Porque si consideramos que las energías de Dios son creadas, entonces nos obstruimos a recibir la zéosis (glorificación). Es decir, si Dios se comunica con el mundo con las energías creadas, entonces no podemos conseguir la κοινωνία (kinonía, conexión y comunión) con Dios, y la salvación se hace imposible con las energías creadas. Por lo tanto, Dios permanecerá sin ser conocido por el hombre y si intentamos conectar y unirnos con Su esencia, entonces se anula la diferencia entre creado e increado. 
 
No hay ninguna relación analógica entre lo creado y lo Increado. Por eso, lo Increado es conocido por Su autoapocalipsis (autorrevelación). 
 
4. Ἄκτιστον Φῶς (áktiston fos) increada Luz. Es la energía increada de Dios que muchas veces se puede ver como Luz. Esta energía de Dios es la doxa (gloria) increada de la deidad. Se llama increada Luz porque es divina por consecuencia increada. No es energía de la existencia creada. 
 
5. Ἄσκησις áskisis ascesis, ejercicio, práctica, en la terminología Ortodoxa se llama así a la lucha continua del hombre para aplicar y cumplir los mandamientos y el método que usa para corresponder a la llamada de Cristo para entrar a su realeza increada, (Mc 8, 34, y Mt 11, 12). Son tres las etapas, la catarsis del corazón, la iluminación del nus y la zéosis por la energía increada, Jaris. La áskisis es una tarea de toda la vida pero se consuma con el descanso de la apacia. 
 
6. Ἀποκάλυψις (apokálipsis) revelación y ἀνακάλυψις (anakálipsis) descubrimiento. La palabra más bella de la lengua helénica y de la Divina Escritura. Desgraciadamente en Occidente la han malinterpretado cuando la escucha un occidental se asusta y la identifican mayormente con el libro del Apocalipsis o como una catástrofe y es todo lo contrario. En cambio en griego es muy de uso común y es revelación. En todas las traducciones la utilizo con el sentido griego: la apocálipsis y las apocalipsis y el verbo apocaliptar-revelar; porque quiero que el lector conciencie bien y se acostumbre a este bellísimo término. 
 
El Apóstol Pablo dice que escuchó logos, verbos inefables que el hombre no puede expresar, (2ªCor 12,4). La apocálipsis son los logos y verbos inefables, increados que se formulan con logos, conceptos y verbos creados. La apocálipsis o revelación es praxis y energía de la Deidad y como tal, pertenece a otro nivel, transciendo las energías cósmicas. Así que apocálipsis significa aparición, manifestación o revelación de la divina doxa (gloria luz increada) del Dios Trina y participación del hombre a la divina jaris (gracia energía increada) y la zéosis que es la vivencia, experiencia de la Apocálipsis. El grado más alto de apocálipsis o revelación es el Pentecostés. Apocálipsis tal y como la manifiesta la palabra es la revelación, por lo tanto, es manifestación o aparición de algo que antes estaba cubierto y oculto. 
 
En contraposición de la ἀνακάλυψις (anakálipsis, descubrimiento) que se mueve a los límites de la lógica de la dianaia (mente o cerebro), del esfuerzo y la invención humana, pero la Apocálipsis es la venida de esta luz increada que la lógica humana no podía comprender ya que ella es limitada. Los filósofos y los sabios mediante los siglos alguna vez llegaron a percibir algunas cosas por la inspiración humana (logos espermático), puesto que con la lógica potente y persistente de ellos, les hace moverse un poco fuera de los marcos que se mueven los demás hombres. La Apocálipsis reveló cosas totalmente desconocidas a la lógica humana. Los Profetas, los Apóstoles y los Santos son los portadores de la divina Apocálipsis que trajo al mundo el Cristo y los que expresan la Tradición Ortodoxa. La vivieron al límite de sus vidas personales y la enseñaron a sus rebaños. Con ella afrontaron a todas las herejías que aparecieron mediante los siglos; también con la apocálipsis superaron y vencieron la muerte y la opresión del tiempo. 
 
Nosotros por mala costumbre decimos que la Biblia, la Santa Escritura, contiene el Logos de Dios. La Biblia no es el Logos de Dios, sino la descripción y el registro de la Apocálipsis de Dios al corazón de los Santos, los Apóstoles y los Profetas. El Dios no se comunica con lenguaje humano, ni con textos escritos. El Dios comunica por Su Increada Luz introduciéndose dentro al corazón del hombre, el cual llega a ser receptivo de la Jaris (gracia increada energía) de Dios. Por lo tanto la Biblia por sí misma no es el Logos de Dios; es “logos” sobre el Logos de Dios. Precede la Apocálipsis (revelación) después el registro o descripción de ella, la letra y la Biblia. 
 
Religión se crea con el movimiento del hombre hacia Dios y con la mente lógica cada uno crea a Dios a su imagen y semejanza que es idolatría o enfermedad de la religión. El Cristianismo ortodoxo al contrario, se presenta como movimiento de Dios hacia el hombre. En la religión el hombre se sacrifica para el Dios. Al Cristianismo, el Dios se sacrifica para el hombre, es la apocálipsis de la verdad que es el mismo Dios, Jesús Cristo. 
 
7. Βασιλεία τοῦ Θεοῦ/τῶν ουρανῶν (vasilía tu Zeú/ton uranón) Realeza de Dios/de los cielos, el nombre Reino (βασίλειο) no está en ninguno de los originales helénicos. Si bien “Reino” en castellano también tiene el significado de “nuevo estado de cosas en que rige la sanación y salvación y la energía increada de la voluntad de Dios”, no es el significado habitual de la palabra (territorio o conjunto de personas que lo gobiernan); por lo cual proponemos la más cercana a la voz helénica original, Realeza (dignidad o soberanía real). Realeza (cualidad, atributo) es el elemento básico de las enseñanzas de Jesús y el tema central de los libros del Nuevo Testamento, donde, con esta expresión, se manifiesta una nueva época que se inaugura con la obra de Χριστός (Jristós) Cristo y en la cual domina, en vez de odio el amor; en vez de la oscuridad tinieblas, la luz; en vez de la incredulidad, la luz de la fe; en vez de la desesperación, la esperanza. La nueva época se anuncia ya como actual presente, pero también esperada por completo en el futuro con la Segunda Presencia venida de Cristo. La realeza increada de Dios es el predominio entero de la energía increada de la voluntad de Dios en la vida de los hombres, tanto en la personal “la realeza de los cielos está dentro, en vuestro interior” (Luc 17,21), como en la vida social “que venga tu realeza en nosotros, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo” (Mateo 6,10). La realeza de Dios, como realidad terrenal del presente, se materializa en las personas por la vida santa de los cristianos, “los hijos de la realeza” (Mt 8,12), y entonces coincide con la institución de la Iglesia. 
 
Realeza de Dios es el Paraíso, la comunión del hombre con Dios. Esta Realeza la vivimos desde ahora como en el noviazgo, en cambio entonces la viviremos como en la boda. La Realeza de Dios no tiene fin. Es eterna, increada e interminable. Nada tiene que ver con reino, porque este término manifiesta un estado creado. 
 
San Máximo el Confesor nos dice que la realeza (increada) es el Espíritu Santo de Quien percibimos su increada energía Jaris y la zeoría (expectación) de la increada Luz, la cual hemos perdido por la desobediencia a Dios. Porque, el nombre de Dios y Padre en hipostasis (base substancial) es el Hijo Unigénito, y la realeza de Dios y Padre en hipostasis es el Espíritu Santo procedente del Padre. (Filocalía). 
 
La realeza increada es sinónima a la Doxa-gloria increada y a la Jaris-gracia increada. 
 
8. Διάνοια (diania) mente, intelecto, cerebro: “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… y con toda tu diania… Marc. 12,30”. διά diá= dividido por, a través, para, por; y νούς-nus. Diania (de dianús) es la mente-intelecto o cerebro la parte de la energía del nus que elige, parte, divide y analiza un loyismós, idea, pensamiento o reflexión. La capacidad lógica e intelectual de la mente del hombre, función de la cual es la deducción de conclusiones o la transformación y desarrollo de conceptos que resultan de los datos que se facilitan en el nus o corazón por “apokálipsis”, revelación, o mediante gnosis y percepción espiritual, o por observación de los sentidos, es decir, todo lo que percibe el nus interior y exteriormente, la diania lo desarrolla y exterioriza. La gnosis de la lógica de la diania es, pues, inferior a la increada gnosis espiritual que es percibida al nus (energía) o corazón (esencia). La madre de todas las imperfecciones es el perfeccionismo intelectual humano que conduce al orgullo, la soberbia intelectual y espiritual. “…el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado diania para que conozcamos al verdadero…1ª Jn. 5,20”. 
 
9. Ἐπιθυμία (epicimía) deseo, anhelo: generalmente, es una tendencia que se debe al pecado original. La enfermedad del pecado original se sana con el santo Bautismo, pero queda la sensibilidad del deseo codicioso, ilusorio, como tendencia hacia el mal, sin que tenga carácter de pecado. Pero para que esta tendencia no resulte en pecado, es necesario domarla con continua nipsis y lucha espiritual. Principio del pecado es la epicimía, san Antonio el Grande. El temor a Dios inhibe las epicimías, los deseos codiciosos, ansiosos y las ilusiones. 
 
10- Ἐπιθυμητικόν (epicimitikón) deseoso, anhelante, volitivo: se trata de una de las tres partes dinámicas de la psique, las otras dos λογιστικό (loyisticó) logístico y θυμικόν (cimikón) irascible, emotivo o afectivo – según el discernimiento tripartito de Platón- que aceptan la mayoría de los Padres. Los pecados propios del epicimitikón son la avaricia, la gula (codicia, ansia de la panza) y todos los pazos carnales del cuerpo. Se sana con la aktimosini-pobreza voluntaria, insolvencia, caridad, engratia contención o ayuno, autodominio, prudencia etc. Las dos partes de la psique lo epicimitikón (anhelante) y lo cimikón (irascible), sobre todo lo epicimitikón, muchas veces se expresan como la parte pasional o patológica de la psique; es decir, como son más propensos a los pazos, si no se someten a la influencia de factores espirituales positivos, pueden conducir al hombre a ser presa y víctima de fuerzas negativas y autodestructivas. Lo logístico, aunque puede ser influenciado por los pazos, generalmente no se considera fuerza susceptible de la psique. 
 
11. Ἔρως Eros el amor en los textos de la Filocalía la palabra eros en muchos casos tiene el significado platónico. Eros- enamoramiento es la fuerte epicimía deseo y anhelo que empuja al hombre hacia Dios y a la vez, la energía que nos une con Él. El Eros de los cristianos no tiene diferencia de la agapi, aunque puede diferenciarse de la agapi en la medida que contiene más tensión, así como también, elementos del éxtasis. 
 
Por Ieoteo Vlajos, en su libro el “Prósopon (Persona, rostro) de la Ortodoxia”: Dios es Persona y ama al hombre, por eso san Máximo el Confesor siguiendo a san Dionisio el Areopagita dice: “Lo divino, los teólogos a veces lo llaman eros y otras veces agapi, algunas veces erotizado y agapitó (amado). Entonces como existe, se mueve como eros y agapi y como erotizado y agapitó (amado), mueve hacia sí mismo todas las cosas receptivas del eros y de la agapi. (Es decir, el eros y la agapi las dos palabras con el mismo significado; agapi en la faceta divina es amor energía increada y en la humana es amor desinteresado, altruista podríamos definirlo en español). 
 
12. Εὐχαριστία, Θεία (Efjaristía Zía) Eucaristía divina, ef-jaris=buena jaris o divina kinonía-comunión. Uno de los siete Misterios de nuestra Iglesia, el más importante que se celebra durante la Divina Liturgia. Los puntos visibles son: el pan (con levadura) y el vino. En la celebración del Misterio con la Epíclisis (imploración) del sacerdote el Pan y el Vino se transforman en Cuerpo y Sangre de Cristo. Este “cambio” no tiene sentido físico-químico, es decir, no se hace desnaturalización (percepción romano-papista), sino “metábole, transubstanciación”, o sea, cambio espiritual y superlógico o lógica divina del Pan y el Vino en Cuerpo y Sangre de Cristo, sin que se cambie la sustancia del Pan, etc., por razones de Economía divina para que sean sensibles por el hombre. 
 
13. Ἡδονή (idoní) voluptuosidad, placer, hedonismo: es la satisfacción que siente el hombre después de disfrutar una cosa, una idea etc. En la mayoría de los casos, el término se refiere al placer del cuerpo (carnal), aunque también significa placer espiritual, satisfacción y agrado. Hidoní que proviene de Dios conecta con la paz y la serenidad, en cambio la hidoní del pecado y del diablo conecta con el conflicto y la culpa. La hidoní espiritual, la auténtica y pura de corazón que conviene en cada psique inmortal y permanece eternamente, los Santos Padres Helenos la llaman iluminadora, bienaventurada, cohabitante sin ruidos en los Santos de todos los siglos, mas pacífica, útil, consoladora, llena de alegría cuando se energetiza, se activa y también poliónima (multinombre) y anόnima. 
 
14. Ἡσυχία Hisijía o hesyquía: en general es tranquilidad, serenidad, calma, silencio, interior y exterior. Ἡσυχία (hisijía), en la tradición ortodoxa como término ascético-teológico, principalmente es la paz del corazón, el estado del nus en serenidad sin molestias, permanencia en Dios, la liberación del corazón de los pensamientos-reflexiones (loyismí) y liberación de los pazos influenciados por el demonio o el ambiente, de manera que permanezca en Dios. Es vivencia interior y no se relaciona necesariamente con las condiciones exteriores. La hisijía es el único camino por el que el hombre llega a la zéosis, expectación o semejanza. La hisijía del cuerpo es el ayudante para llegar el hombre a la noerá (del nus) hisijía. 
 
San Simeón el Nuevo Teólogo dice: «Hisijía es estado imperturbable del nus y del corazón, serenidad, libertad y gozo de la psique, base sin olas, contemplación de la luz, rapto del nus, homilía ilustre y clara hacia Dios, ojo vigilante sin dormir, oración noerá o del corazón, asimilación y unión con Dios y finalmente zéosis y descanso sin dolor de los grandes dolores de la ascesis». 
 
Hablando sobre la nipsis ortodoxa, entendemos la alerta, atención y prontitud del hombre en mantener y tener su nus limpio de distintos loyismí e imágenes que mortifican su libertad interior y su limpieza separándole de su comunión-conexión con Dios, que consiste en la gnosis de Dios. Esta nipsis se califica de los Padres de la Iglesia como “santa hisijía”. 
 
Así, pues, hisijía entendemos el método aquel que utiliza todo hombre para unirse con Dios y superar la muerte, que es uno de los mayores problemas del hombre. 
 
1. 15. Ήσυχασμός (hisijasmós) hesycasmo es el método de catarsis e iluminación del corazón y del nus humano, es la Cristocéntrica vida espiritual ortodoxa. Con este término expresamos la totalidad de la lucha cristiana ortodoxa que trata de cumplir los mandamientos de Cristo, la lucha contra los pazos, la catarsis del corazón, la atracción de la divina Jaris (energía increada), la consecución de los dones divinos, la Iluminación espiritual y la Zéosis o deificación y, finalmente, la oración por todo el mundo. 
 
El método de la gnoseología sobrenatural en la tradición Ortodoxa se llama Hisijasmo y se identifica con la nipsis-catarsis del corazón. El hisijasmo se identifica con la Ortodoxia. El hisijasmo fuera de la praxis hisijasta es patrísticamente o de parte de los santos Padres Ortodoxos impensable. 
 
El hisijasmo no tiene ninguna relación con el pietismo (exterior) todo lo contrario. El pietismo se ha desarrollado por los protestantes que trata de praxis exteriores, que no tienen nada de ver con lo interior. En la Ortodoxia hablamos de movimiento del como imagen al como semejanza y unión con Dios por la increada jaris, los misterios y la ascesis. 
 
San Isaac el Sirio: La vida Hisijasta se practica principalmente la oración noerá o del corazón o de Jesús (el centro de las fuerzas psicosomáticas del hombre): «Jesús Cristo Kirie-Señor, eleisón me, compadécete, ten misericordia o compasión de mi, que soy pecador». 
 
Ἡσυχασμός (hisijasmós) hesycasmo: forma de vida de los Monjes anacoretas, que buscaban a conectar y comunicarse con el Dios a través del aislamiento, la hisijía y el silencio. El hisijasmo poco a poco se hizo un movimiento espiritual que consiste en autoconcentración, el recogimiento, la nipsis y la oración incesante, principalmente la oración del corazón o la invocación del nombre de Jesús: «Κύριε Ιησού Χριστέ, Υιέ του Θεού, ελέησόν με. Kirie Jesús Cristo Hijo de Dios, elisón me». 
 
16. Θέωσις Zéosis-glorificación, es la participación, conexión, comunión y unión, de la energía increada Jaris (gracia) con el hombre, permitiéndonos con ello tomar parte en la vida y la gloria increada de Dios en relación con Sus energías increadas. Es sabido que el término zéosis es patrístico (San Dionisio el Areopagita es de los primeros Padres que lo utiliza) y lo han utilizado los Padres para interpretar los términos hagiográficos: perfección, santidad y “como semejanza” e hijos de la luz o realeza o de Dios. San Thalasio en la Filocalía escribe que: “zeosis es la gnosis de la Santa y Consubstancial Trinidad”. La zéosis constituye esencialmente la consumación del “como semejanza”, el cumplimiento del propósito, la finalidad del objetivo y destino de los hombres, los cuales hemos sido llamados a convertirnos y hacernos “partícipes de divina naturaleza” (2ª Pedro 1,4). La fuerza de la energía de la zéosis que perdió el hombre por el pecado original, se obtiene otra vez con la encarnación de Cristo; San Marcos en Asceta nos explica: “El Logos se convirtió en sarx cuerpo-carne para que la sarx se convierta en Logos” y San Máximo el Confesor: ” Por eso el Logos de Dios se hace hombre de verdad, para que con la increada energía Jaris podamos “metamorfosearnos” convertirnos y hacernos dioses/as”. 
 
17. Θυμικόν (cimikón) irascible o emocional o afectiva, es una de las tres partes dinámicas de la psique, en la que concurren las virtudes de la paciencia y valor. Los pecados del irascible, según San Juan el Damasceno son el odio, la envidia, el resentimiento, la crueldad etc. y su sanación son la filantropía, la agapi, la mansedumbre, la tolerancia y la paciencia. 
 
18. Κάθαρσις (kázarsis,) catarsis, limpieza, sanación, purgación o terapia. En la teología patrística, se refiere principalmente a la psique, para expresar el primero de los tres estadios. Es la expulsión del corazón de todo lo que no es natural, de los loyismí o tentaciones y de los malos deseos, ilusiones, ansias, la conversión de los pazos, a través del cultivo y apropiación de las virtudes en el lugar de presencia de Dios, el corazón. La catarsis va unida con la metania y es tarea de toda la vida, incluso de los santos, porque nadie es infalible e impecable. Así que catarsis en la Iglesia se entiende principalmente como metania y terapia “psicoterapia” del hombre, que se realiza con la energía (increada) del Espíritu Santo y la sinergia y libertad del mismo hombre. 
 
19. Καρδία (kardía) Corazón: para la enseñanza de nuestra Iglesia, es el centro de las fuerzas psicosomáticas de la existencia humana y es constituido por las energías y fuerzas psíquicas. Constituye el espacio espiritual de la psique donde entran en conflicto la energía Jaris de Dios con los pazos, las pasiones o las emociones. Dentro del corazón se hace la lucha por la vida y la muerte, la guerra invisible interior. Allí pues la increada divina energía Jaris intenta conducir al hombre a la bondad y a la virtud, y allí el espíritu maligno tránsfuga, el de la dispersión, se esfuerza por llevar al hombre hacia obras oscuras del pecado. Todos los bienes que hacen los justos provienen y salen “del tesoro bondadoso de su corazón” y todos los males que hacen los malvados e injustos “del malvado tesoro de su corazón” (Lc 6, 45), y los que están “limpios, sanados del corazón, ellos contemplarán, verán a Dios” (Mt 5, 8). Corazón como esencia, nus como energía y psique como naturaleza espiritual, son términos sinónimos que muchas veces expresan lo mismo en la teología patrística, según el contexto. 
 
20. «Κύριε, ἐλέησον» “Kirie eleison” es la oración más corta, condesada y concisa que lo dice todo. El “Kirie eléison” hace milagros. «Κύριε, ἐλέησον Kirie eléison» es una calificación, petición general de cada necesidad mía, de cada caso mío, de lo que me pasa y de lo que quiero y como no sé lo que voy a pedir, entonces digo a Dios, eleisón me” o “kirie eléison”, y Él sabe lo que me va a dar. 
 
Eléison ἐλέησον significa ten compasión, caridad, misericordia, clemencia, sanación, ayuda, alivio, consuelo, socorro… No tiene nada que ver con piedad que muchos lo traducen en castellano. Piedad en griego es ευσέβια (efsevia) de aquí viene el nombre Eusebio, piadoso en castellano o latino. 
 
21. Λογική (loyikí) Lógica: es la fuerza o energía de la psique, con la que adquirimos la conciencia del mundo que nos rodea y estamos en relación con él. En las escrituras patrísticas, la lógica no se identifica con el nus. Con el nus conseguimos la experiencia de Dios, y con la lógica (propia de la diania-cerebro, mente, intelecto) describimos cuando hace falta y a medida de lo que nos es posible, esta experiencia. -Lo que dijo Cristo es la súper lógica-, se escapa de las cuatro categorías de la lógica, que en realidad es la divina lógica cristiana ortodoxa aquella lógica que cubre la tierra y el cielo, tal y como estaba dada al Adán antes de la caída. 
 
22. Λογικός Lógico: el término conecta con el logos y de éste con el divino Logos. Así, que la traducción de lo lógico como la capacidad de meditar, razonar es evidentemente insuficiente. El término se refiere más a la habilidad del nus en alcanzar la gnosis increada (conocimiento espiritual). Cuando el término se usa en combinación con la psique, o sea, como psique lógica, entonces significa divina belleza dotada de lógica. Correspondientemente, lógico, logístico o loyismós constituyen los principales elementos del nus o de su función. 
 
23. Λογισμós/οί loyismós singular y loyismí en plural. En la escritura patrística, se llaman los pensamientos simples o compuestos, unidos con la fantasía, razonamientos, meditaciones, reflexiones, concepciones, ideas o las tendencias conscientes e inconscientes de la psique, o vivencias enteras (donde actúan todas las fuerzas de la psique: nus, diania mente o cerebro, corazón, conciencia y voluntad. En el último de los casos tenemos la forma total de los loyismí. Éstos conectan con imágenes y con varios estímulos, que provienen de los sentidos físicos y la fantasía. Sobre todo los loyismí pecaminosos (avaricia, gula, ira, vanidad, soberbia, pereza, lamentación, lujuria). Mediante estos, los loyismí entran en la psique y activan los pazos por el siguiente proceso: choque o asalto del nus y el loyismós; conversación del nus con él; aceptación por la psique; cautiverio de la psique por el loyismós; deseo, ansia y caída al pecado o al pazos. 
 
24. Λογιστικό (loyistikó) logístico: es una de las tres partes estáticas de la psique, al cual corresponden las virtudes de la sensatez, coherencia y sofía-sabiduría. Los pecados propios de lo logístico son la incredulidad, la herejía, el insulto, el orgullo, la vanagloria… en cambio su sanación es la oración continua, el estudio, la efjaristía agradecimiento a Dios; todo esto según San J. Damasceno. 
 
25. Λόγος (Logos) Los Sabios Santos Padres Ἑlénicos Ortodoxos y todos los Helenos, según el contexto en general cuando el término está escrito con la “L” mayúscula aludimos a Cristo. “Logos” significa el desarrollo del pensamiento expresado con la voz propia del lenguaje, y también causa, razón, motivo, relato, opinión, dicho, discurso, expresión, tratado. Del logos provienen la lógica y λογισμοί (los loyismí) del verbo λέγω (lego); “digo”, “hablo”, “expreso” y también λέξιs (lexis); “palabra”, que poco tendrían que ver con el “logos” que tan mal se ha traducido en Occidente,: es vergonzoso, traducen ”todo se hizo por Ella”,: Jn1,3) “sin Ella nada se hizo, de todo de lo que está hecho”, es decir, llaman Ella al Logos de Dios, Cristo. 
 
En la Iglesia Ortodoxa, Santa, Apostólica y Católica (no confundirlo con el sentido que da a “Católica” con el romanocatolicismo del César papa), el “Logos” es la Segunda Persona e Hipóstasis de la Santa Trinidad. Logos es la Sabiduría de Dios del A.T. y el nus divino que rige todo de los filósofos Elenos. Es Providencia Divina en la que se concibió toda la creación; así tenemos el Dios Trinitario: Nus, Logos, Pnevma, (Νοῦς, Λόγος, Πνεῦμα), “Nus, Logos, Espíritu” sin principio ni fin, inseparables e increados, el Cual creó al hombre dotado de libre voluntad, como imagen y semejanza del encarnado Logos Cristo, el Zeántropos (Dios-hombre), confiriéndole de nus, logos, pnevma, (νοῦς, λόγος, πνεῦμα), “nus, logos y espíritu” semejante a Él. La espiritual psique del hombre se compone de nus y logos y son inseparables. El Logos, como principio cósmico unificador, contiene todos los logos (los principios, las esencias interiores, los pensamientos de Dios) con los cuales se crean y desarrollan todas las cosas en el tiempo y el espacio, más las formas que son dadas, conforme con las cuales cada objeto contiene los principios de su propio desarrollo. Estos son los logos contenidos en el Logos, y aparecen en distintas formas en el universo creado, constituyendo la segunda etapa en la contemplación del universo. En el Evangelio de San Juan empieza con un himno (Jn 1.1-5.9-12.14.16), el cual, combinando representaciones que se habían transformado en el pensamiento judaico con términos filosóficos helénicos de la época, proclama la gloria y la obra sanadora y salvadora de Jesús como “Logos de Dios”. Con base al acontecimiento de la encarnación o hecho hombre (1,14), se aclara totalmente en el Evangelio de San Juan el carácter personal del Logos, el cual preexistía en Dios (1,12. 10,30), todo se hizo por Él (1,2),. Al contrario que el pensamiento de aquella época, en los que se refiere el himno, las representaciones y los términos recalcan que el “Logos”, que se humanizó en Jesús, no es una creación, sea el primero y mejor, sino el mismo Dios (1,2), que se hizo realmente hombre. Logos de los seres: constituyen medios de elevación del nus a Dios por la creación. Existen dos clases de logos de los seres, 1) los logos increados e idénticos con Dios y 2) los logos creados y naturales que se ven en las creaciones de Dios. 
 
26. Λύπη (lipi): pena, tristeza, pesar, depresión, aflicción interior psíquica, dolor, sufrimiento, es uno de los ocho pecados capitales. Existe la lipi “según Dios” y la lipi “según el cosmos-mundo”. La primera se identifica con la metania y el luto que nace de la esperanza a Dios y empuja al hombre hacia la lucha y el ejercicio espiritual. La segunda todo lo contrario, desanima al hombre y le conduce en la desesperación, melancolía, en un parálisis psicosomático y la depresión. La lipi por la pobreza o faltas materiales conduce a la muerte de la psique, según Apóstolos Pablo (2Cor 7,10). San Gregorio Palamás escribe: si investigas la lipi mundana, encontrarás que está inmersa en los pazos y proviene de ellos y el materialismo, en cambio, la lipi según Dios te conduce a la metania y sin duda a la “psicoterapia” sanación y salvación de la psique. 
 
27. Μετάνοια Metánia del verbo μετά-νοώ, metá=después, con, y noó= concibo, percibo con el nus como energía y el corazón como esencia. Quiere decir giro del nus (metanús), introspección y conversión de la conducta y mentalidad del hombre y sobre todo giro, cambio de actitud de la vida en pecado y del mal por la vida en Cristo. La metania en la Tradición Ortodoxa no proviene de una percepción psicológica de culpabilidad, sino de la apocálipsis (revelación) de la deformación de la psique y esta apocálipsis se manifiesta de la energía increada de la divina Luz en el corazón psicosomático del hombre. El nuevo Testamento empieza y acaba con la metania (Mt 3,2 Lc 24,47) 
 
Metania se llama también uno de los Misterios de nuestra Iglesia Ortodoxa, con el cual se facilita la absolución y perdón de los pecados, aceptación, confesión, arrepentimiento, rectificación y terapia, sanación. También se llama así a un gesto reverente que se acostumbra hacer en la veneración Ortodoxa. Hay dos metanias-genuflexiones distintas: una es un simple movimiento de la cabeza hacia abajo y otra grande reverencial, arrodillándose. 
 
 
 
28. Μυστήριο (mistirio), misterio, sacramento y vida mistiríaca. La palabra Helénica misterio significa “iniciación”, “secreto” y “revelación y secreto”. El Cristianismo heredó este concepto y por extensión es “apocálipsis-revelación de Dios”. «Y conozco al tal hombre, si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios los sabe, que fue arrebatado al paraíso, donde escuchó logos, verbos inefables, que no le es dado al hombre expresar» (2ªCor 12,3-4). 
 
Los Misterios son a la vez símbolo y Misterio. Mientras el misterio permanece oculto a los rituales, está en el nivel de lo simbólico e iconográfico. Pero cuando es recibido y la jaris (increada energía) energiza, entonces los Misterios revelan las cosas que están detrás del “velo”. Misterio lleva doble significado, es decir, de algo que está oculto y se revela y a la vez enigma y apocálipsis-revelación. 
 
Pero dentro de la Iglesia los misterios son interminables. Porque dentro de ella todas las cosas liturgizan, funcionan de una manera misteriosa o mística, para que revelen la realeza (luz y energía increada) de Dios. La terapia ascética conecta y se asocia inseparablemente con los Misterios de la Iglesia. Se trata de la catarsis (sanación), la iluminación y la zéosis o glorificación, que encontramos en toda la enseñanza patrística de la Iglesia. Es difícil para uno creer en la vida Mistiríaca de la Iglesia, si antes no entiende primero qué significa la palabra “Misterio”. Misterio es algo que vemos que se celebra o realiza, pero es difícil para el espíritu y mente humana entender cómo se celebra. Si comprendiésemos el modo de realización del Misterio entonces no sería Misterio, sino una praxis-acción acostumbrada de la vida diaria. 
 
Por ejemplo: decimos que el Dios es Trinitario. Os pregunto: ¿quién de nosotros entiende el Misterio de la Santa Trinidad? ¡Tres Personas dentro de una esencia! Este Misterio juzgado o razonado por la lógica humana es paradójico. Pero si uno lo ve con la dimensión de la Fe, entonces entiende que no es paradójico, sino superlógico. Quién puede entender, qué es Dios. Es decir, ¿cuál es la esencia de Dios? ¡NADIE! Y a pesar de eso, creemos en Dios. No porque le entendemos, sino porque sentimos místicamente Su presencia y saboreamos con el corazón Su agapi (amor como energía increada). Es decir, podemos entender las increadas energías de Dios, pero no Su Esencia, tal como, muy bien, han teologizado los grandes Padres de la Iglesia Ortodoxa. Veamos en la Escritura lo que dijo Dios a Moisés, cuando pidió de Dios que le enseñase su Doxa-gloria: “…yo pasaré delante de ti mi gloria… no puede el hombre verme, ver mi rostro y quedar con vida….” (Ex 33 18-20). 
 
Lo mismo ocurre también con todos los temas de la fe que superan las leyes naturales. Los “vemos sin verlos”, “los conocemos sin comprenderlos”, porque todos están enrollados dentro del “divino gnofos”, (san Gregorio de Nicea). (Gnofos, luz que supera toda luz”. Los vivimos y participamos en ellos sólo con la fuerza de la Fe. Si insistimos en creer sólo a lo que entendemos con nuestra lógica limitada, estrechamos inimaginablemente nuestro horizonte espiritual y finalmente no podemos ser Cristianos. El humilde que confía a Dios más que a su lógica, con la jaris (gracia, energía increada) de Dios puede entender los Misterios de la Iglesia. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” al blog en español: www.logosortodoxo.com
 
29. Νήψηs (nipsis) Sobriedad, su principal interpretación es sobriedad, o sea, el estado aquel que es contrario a la embriaguez. Metafóricamente en el lenguaje ortodoxo y escritura, es la sobriedad espiritual, lucidez, vigilancia y alerta que se expresa por la actitud del cuidado y la vigilancia, donde el hombre inspecciona y cuida su pensamiento interior y su fantasía o imaginación. A la vez supone inspección y vigilancia del corazón y del nus. La nipsis depura la oración y la oración purifica, clarifica la nipsis. 
 
San Hisíjio en la Filocalía nos describe algunos métodos de la nipsis: 13. Ahora bien, cuántos métodos y maneras de nipsis existen, según a mí, que pueden hacer la catarsis y limpiar el nus de los apasionados y malos loyismí, no dudaré ni me cansaré de mostrártelos con un lenguaje sencillo y sin adornos. Porque no me parece bien, en tiempos de guerra espiritual, esconder y disfrazar dentro de este logos la utilidad mediante palabras elegantes; sobre todo cuando es dirigido a personas sencillas. Dice Pablo: “Y tú hijo mío Timoteo, presta atención lo que estudias y lees” (Tim 4,13). 
 
14. Un método de nipsis es examinar frecuente y atentamente la fantasía del malo y astuto loyismós; es decir, el “ataque o asalto”, porque el satanás sin la fantasía no puede crear loyismí y presentarlos al nus para engañarlo. 
 
15. Otro método es mantener el corazón siempre en profundo silencio e hisijía, alejado de todo loyismós, y orar. 
 
16. Otro método es rogar, suplicar continuamente al Señor Jesús Cristo con humildad para que venga en ayuda. 
 
17. Otro método es tener ininterrumpido el recuerdo de la muerte. 
 
18. Sobre el importante método que consiste en mirar sólo al cielo considerando a la tierra como nada, es también una práctica tan eficaz como otras, hablaré al respecto más en extenso en otro momento, si ello place a Dios y me inspira logos. Todas estas prácticas, querido mío, son como porteros terribles que impiden los pensamientos malignos y viles. 
 
Metropolita Ieroteo Vlajos: «Hablando sobre la nipsis ortodoxa entendemos la alerta y atención del hombre en mantener limpio su nus de varios loyismí (pensamientos, reflexiones) e imágenes, fantasías que mortifican su libertad interior y su claridad, limpieza y le separan de la comunión con Dios que consiste en la gnosis (conocimiento increado) de Dios. En el corazón se debe de encontrar sólo el nus, la atención y su energía y no los loyismí. Esta nipsis se llama por los Padres de la Iglesia también como “santa hisijía” o santa serenidad o serenidad cardíaca (del corazón psicosomático)». 
 
La nipsis es el camino para la adquisición de cada virtud y los mandamientos-logos de Dios. 
 
30. Νοῦς nus o νοερά ενέργεια noerá energía, términos que los usan los Padres con varios significados; no se debe confundir con la diania (mente, intelecto, cerebro). En castellano es el espíritu del hombre o energía espiritual humana creada, energía perceptiva y de atención del corazón, o el ojo de la psique (alma), en helénico los Padres lo llaman nus o noerá energía para no confundir con la energía espiritual increada Jaris del Espíritu Santo o Paráclitos. Cuando el nus queda preso o apegado en la diania por un loyismós, pensamiento, reflexión y en la fantasía o imaginación es cuando viene nuestra caída y el nus tiene que estar alerta, vigilante y sobrio para impedir la entrada en la psique de los malos loyismí, no caer en esta trampa. El nus constituye la fuerza y energía más alta del hombre es el “principal ojo” de la psique. El estado natural del nus, en el hombre creado por Dios, es la permanencia por la oración y la alabanza en la memoria de Dios, más la expulsión de los loyismí del corazón. Porque esta es exactamente la práctica ascética ortodoxa, el regreso y estancia del nus o su energía al corazón, el cual por causa de la caída del hombre se pierde y se esclaviza, se convierte en idólatra o se autodeifica y alaba sus propias creaciones en vez de agradecer y alabar a Dios. I. Vlajos: “Νοῦς nus, en la enseñanza patrística el término se utiliza diversamente. Unas veces el término le usan para mostrar la psique (alma), otras el corazón psicosomático o el espíritu del corazón y otras una energía de la psique. Pero principalmente nus es el ojo de la psique, la parte más pura, es la finísima atención. Se llama también energía noerá (espiritual humana) y su esencia es el corazón, está en todo el cuerpo principalmente en el cerebro, pero no se identifica con la energía racional del cerebro, ni con la emocional sentimental sino que contiene todas las energías.” 
 
31. Πάθος pazos, padecimiento, pasión, emoción, hábito, mala costumbre, vicio, patología; En la terminología patrística se llama así a todo movimiento anormal, en el sentido de no natural, de las fuerzas de la psique. Fuerzas que con su energía de la voluntad han tomado el camino equivocado. Todos los pazos que nacen de algún pecado que se repite, y así se consolida en la psique una tendencia pecadora o apego/adictiva, que con el tiempo llega a ser una segunda “naturaleza”, influyendo los pensamientos y decisiones, dominando la voluntad y sellando toda su “psicosíntesis”. Es preferible reeducarlos, convertirlos y sanarlos, que oprimirlos o reprimirlos y finalmente se usarán de forma fructífera y no negativa. 
 
32. Πειρασμός pirasmós Tentación: el término tiene dos significados, uno es la persuasión, incitación en la ejecución del pecado y otro es la prueba. La incitación y estimulación al pecado proviene del diablo o de personas o de cosas (tentación exterior), o de la misma inclinación instintiva hacia el mal y del deseo, ilusión del recaído hombre (tentación interior). El diablo trastornador y tentador molestando con sus tentaciones aspira a un fin, que es el alejamiento del hombre de Dios y su perdición. El Dios por otra parte, concede las tentaciones como pruebas, permitiendo al diablo tentarnos y molestarnos, pero siempre con el fin de que nos instruyamos, bien sea con la metania de los pecadores y la vuelta a la vida espiritual, o como prueba y mayor glorificación de los justos. Todo tipo de tentación cuando está de acuerdo con nuestra opinión, predisposición y consentimiento se llama voluntaria, en cambio cuando viene sin nuestra predisposición, opinión y consentimiento es involuntaria. Las causas más importantes de las tentaciones voluntarias son tres, la salud, la riqueza y la gloria u opinión; y tres también son las causas más frecuentes de las involuntarias, el daño o perjuicio, las acusaciones y las enfermedades. Las tentaciones voluntarias crean las “preferentes” voluntarias hidonés- placeres, en cambio las involuntarias provocan “preferentes” dolores o perjuicios involuntarios, (San Máximo el Confesor). Para los primeros rogamos al Señor” y no nos dejes caer en la tentación” (Mt 6,23) o sea rogándole que no nos abandone Su energía increada Jaris (Gracia) y pasar de largo las voluntarias tentaciones hedónicas. Al contrario las tentaciones involuntarias debemos evitarlas y no debemos tenerlas miedo. Para ellas dice San Santiago: “Hermanos míos, tened por sumo gozo y alegría cuando os halléis en diversas pruebas y tentaciones, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia y la paciencia es para nosotros obra completa y perfecta, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Sant 2-4). En cada caso vale la confirmación Apostólica: “Fiel es Dios, quien no permitirá que seáis tentados más de lo que podáis, antes hará que con la tentación tengáis el buen suceso de poderla sobrellevar” (1Cor 10,13). En los textos de la Filocalía el discernimiento básico que hacen casi todos los Padres Helénicos es entre la provocación demoníaca y el consentimiento del hombre. En el primer caso el hombre no tiene ninguna responsabilidad y en el segundo es éticamente responsable. Detalladamente los términos que se utilizan por los Padres son los siguientes: 
 
1º. Προσβολή asalto, ataque, inducción, estímulo e incitación al pecado. San Marcos el Asceta lo define como sin imagen en el corazón, puesto que el asalto no se acompaña de imágenes. Este tipo de asaltos, ataques provienen del diablo y son ataques duros contra el hombre. Así el hombre no tiene ninguna responsabilidad por ellos. El hecho que el hombre sea propenso a estos asaltos no es por el resultado de la caída: aún en el paraíso Adán estaba propenso a los ataques del diablo, nos dice San Marcos el Asceta en la Filocalía. El hombre no puede hacer nada para impedir los asaltos, ataques del diablo. Lo máximo que puede hacer es abrirse al espíritu níptico (o sea alerta con la vigilancia de su nus y corazón), y de este modo rechaza cualquier asalto o ataque que llega al nivel del consciente, o sea, apenas se crea el pensamiento en su nus o en su diania. Esto es lo que llaman los Padres “monolóyistos énfasis (monologo pensamiento)”. Si el hombre rechaza el asalto, ataque no hay continuación y la vía de la tentación se ha cortado. 
 
2º. Παραρριπισμός τού νού, soplo o susurro rápido sucio en el nus: puede ocurrir sin ningún movimiento del pazos somático o corporal. Se ve que se trata de algo más que la primera aparición del asalto o ataque que hemos descrito en el primer estadio. Y eso, porque en algún punto del proceso espiritual podía el hombre librarse de aquel tipo de afectaciones; en cambio es imposible que el hombre pueda librarse totalmente de las afectaciones de los soplos diabólicos. 
 
3º. Homilía, conversación (o combinación): aunque puede no corresponder en los asaltos o ataques de pensamientos demoníacos, a pesar de ello es posible que el hombre empiece a dialogar con ellos, pensarlos con agrado, aunque tenga sus dudas sobre en qué medida debería aplicarlos en la praxis. En este estadio que es conocido como homilía o combinación, el afecto ya no está sin imagen sino que se ha hecho loyismós, idea, meditación, reflexión y el hombre es éticamente responsable por el hecho de haberlo permitido. 
 
4º. Συγκατάθεσις, consentimiento: se trata de un estadio más allá de la homilía y combinación. El hombre no “juega” solo con el pensamiento de la tentación sino que decide hacerla praxis, hecho y sin duda es su responsabilidad ética. Aunque sus condiciones exteriores no le permitan entrar en pecado, el hombre es juzgado por Dios de acuerdo con la disposición de su corazón. 
 
5º. Πρόληψις, prólipsis remoto recuerdo, superstición. San Marcos el Asceta la define como la presencia involuntaria de los antiguos pecados en la memoria. Este estado de perjuicio es resultado de repetidos hechos pecaminosos que hacen vulnerable al hombre y en algunas tentaciones particulares. Teóricamente el hombre mantiene su libre voluntad y tiene la habilidad de rechazar los afectos demoníacos, pero en la praxis, de hecho, la fuerza de la costumbre hace la oposición a la tentación cada vez más difícil. 
 
6º. Πάθος pazos, patología: si el hombre no resiste y no combate vigorosamente la prólipsis, entonces ella se desarrollará en pazos negativos. 
 
33. Yπακοή (ipakoí) Obediencia: en su significado restringido, es la obediencia que hace el monje a un Guía espiritual o Yérontas experimentado, anciano sabio con el propósito de “psicoterapiarse”, sanarse y adquirir la zéosis por la energía increada Jaris. Dice san Teódoro de Edesa en la Filocalía “si quieres cortar tu voluntad egoísta la degollarás con el cuchillo de la tapinofrosini (nus e intelecto sensatos, modestos y humildes). Obediencia en el más amplio significado, es practicada por todo cristiano que recibe la educación y conducción espiritual de un Yérontas o Guía espiritual. Obediencia no quiere decir negación de la libertad personal, porque no se identifica con la esclavitud. Al contrario da la fuerza a la verdadera libertad “en Espíritu” quebrantando y destruyendo la actitud egoísta, la voluntad orgullosa y la ególatra filaftía que conduce a la esclavitud, en cambio nos cultiva la tapinofrosini (nus y diania serenos, sensatos y humildes), la base de cada virtud. 
 
34. Φωτισμός νοῦ τού (forismós tu nu) Iluminación del nus o del espíritu humano: es la segunda etapa, después de la catarsis del corazón, de la vida espiritual. En esta etapa el nus ya ha expulsado los apasionados loyismí, y se hace templo del Espíritu Santo, tal como estaba antes de la caída lleno de increada energía Jaris, y adquiere plegaria incesante en la memoria de Dios. Por eso la iluminación del nus se enlaza estrechamente con la oración noerá o del corazón o de Jesús. 
 
35. Χάρις τού Ζεοῦ (jaris tu Zeú) Gracia de Dios ” (Jn 1.14,16,17) es energía divina increada, innata e inherente riqueza de la Deidad. Especialmente en el campo de la redención, la Jaris es en particular el don de Dios, que se derramó del sacrificio de la Cruz de Cristo, y funcionando dentro en la Iglesia, envuelve al hombre débil y pecador, lo santifica cuando colabora libre y voluntariamente y le hace conseguir la zéosis. De la palabra Jaris viene c-jarísma, don, que es regalo de Dios en todos los hombres sin excepción alguna. No se puede exigir como “recompensa” por obras buenas. Pero se atrae especialmente con la ταπεινοφροσύνη (tapinofrosini, actitud sensata y humilde interior), por la metania y el corazón quebrantado (cf.1P 5. 5). La divina Jaris se da con los santos Misterios ortodoxos de nuestra Iglesia. Esencia y energía están relacionadas; no hay esencia sin energía ni energía sin esencia. San Gregorio Palamás nos dice apofáticamente “No de la esencia conocemos a Dios sino de Sus energías y de increada esencia tenemos increada energía y de la creada esencia creada energía”. Los heterodoxos están muy confundidos y oscurecidos sobre éste tema. 
 
36. Ψυχή (psijí) Psique, alma, es un término que en la filosofía antigua varía. El significado más amplio según Aristóteles abraza todo el espectro de las funciones vivas de todo ser anímico (animales y vegetales). En el Fedón de Platón es una fuerza espiritual que habita en un cuerpo animado, plenamente distinguido de todas las funciones corporales y de los sentidos. El significado que le da Epicuro y los Estoicos es bastante parecido y está entre medio de los dos anteriores. Para Epicuro la principal función de la psique es la concienciación, sobre todo el sentido, pensamiento, sentimiento y movimiento del cuerpo. Esta parte de la psique, el nus, es lo anónimo, aunque tiene base substancial invisible pero comprensible por la mente lógica. Lucrecio distingue entre nus (ánimus) y psique (alma) la que contiene al nus. Paradójicamente todos los antiguos filósofos creían que el nus estaba situado en las entrañas, al lado del corazón y los pulmones. 
 
Gracias al libro del Génesis del Antiguo Testamento conocemos que el Dios en el principio creó el cuerpo del hombre y a continuación sopló y creó la ψυχή (psijí) psique. Diciendo que “ha creado la psique”, inmediatamente aclaramos que la psique no es un trozo de Dios ni el soplo de Dios como sostienen algunos; San Crisóstomo nos aclara que: “el soplo de Dios es acción y energía increada del Espíritu Santo; esta acción y energía increada del Espíritu Santo ha creado la psique, sin que la energía increada se convirtiera en psique”. Esto es muy importante porque no podemos examinar la psique autonómicamente, sino en combinación con el Dios. La psique está vinculada con el cuerpo del hombre y no está sólo en una parte del cuerpo humano. Según la enseñanza ortodoxa el Dios dirige el mundo con Sus energías increadas. Tal y como el Dios opera en la naturaleza, lo mismo la psique opera y activa los miembros del cuerpo. Por lo tanto, tal y como el Dios dirige el mundo lo mismo la psique gobierna el cuerpo. 
 
En el Nuevo Testamento y también los Padres Helénicos usan el término “ψυχή (psijí) psique, alma” a menudo en lugar de la palabra “ἄνθρωπος ánzropos hombre o humano”, (Rom 13,1). A veces en la Santa Escritura el término significa simplemente “vida” (Mt 2,20; Juan 10,11; Rom 16,4). Pero la psique se refiere sobre todo al elemento espiritual de nuestra existencia (Mt 10,28) y actualmente también se usa de la misma manera. Es un componente de las dos partes de nuestra naturaleza siendo la otra la del cuerpo. La psique como imagen de Dios le fue concedida por el Creador sólo al hombre (Gén. 2,7). 
 
Según la descripción de San Juan Damasceno la ψυχή (psijí) psique es esencia viva, simple, incorpórea, invisible a los ojos del cuerpo, espiritual, lógica, comprensiva, independiente, voluntariosa, enérgica, convertible y creada. 
 
San Gregorio de Nisa nos dice: “La psique es sustancia creada, viva, espiritual, transmisora de la vida al cuerpo orgánico, es sensible, intuitiva y sensitiva, mientras dura la vida en el cuerpo. La psique introduce la fuerza vivificadora en el organismo somático o físico para la energía operativa de los sentidos. Esto significa que el cuerpo se mueve por la fuerza y energía de la psique. Así que la psique es creada por Dios, es sustancia noerá-espiritual viva que transmite la vida al cuerpo hasta el momento que se mantiene la unidad psique y cuerpo con la ayuda de la energía increada de Dios. 
 
San Nikitas Stizatos dice que: “cuatro son las fuerzas de la psique: 1) El sentido común o coherencia. 2) La perspicacia. 3) La percepción. 4) La destreza o habilidad…” (Filocalía t.4, 1C, v.12, pág. 55). 
 
La esencia de la psique es simple, incorpórea, inmortal e invisible. 
 
El soma o cuerpo físico después de la salida de la psique se transforma en cadáver y se disuelven los elementos de los que se compuso. La psique es simple, es decir, no se compone de varios elementos y por eso no se disuelve. El cuerpo no contiene simplemente la psique, tampoco es la cárcel de ella, tal y como sostenían los antiguos filósofos, sino que es la psique la que vivifica y sostiene el cuerpo. Por eso cuando la psique por la voluntad de Dios se separa del cuerpo, esto muere y se descompone. 
 
Las partes de la psique son tres según la división de Platón que aceptan la mayoría de los Padres de la Iglesia: a) la logística, o sea, la facultad lógica y espiritual de la psique. b) la irascible o emotiva que muchas veces aparece en forma de ira, enfado, rencor, enojo o amor y generalmente como fuerza que produce sentimientos pasionales patológicos. c) la anhelante o volitiva. 
 
Hay otras dos tríadas según los Padres: Una es la dinámica que comprende tres potencias: 1) la dínamis-potencia del nus, 2) la del logos, y 3) la sensitiva o intuitiva. 
 
La otra tríada comprende las energías siguientes: la catártica (sanadora), la iluminadora y la de la zéosis, deificadora o glorificadora, que las conocemos por sus resultados. 
 
La salud de la psique y su funcionamiento “por naturalidad”, depende de la armonía en la relación de las tres partes suyas. La psique actúa con naturalidad cuando la parte anhelante se ocupa de la virtud, la irascible o emocional lucha con agapi (amor desinteresado) para ella y con ira contra los demonios y el egoísmo, al mismo tiempo la parte logística impone la “θεωρία” (zeoría, contemplación de los hechos). 
 
Para muchos de los Padres, la psique por su naturaleza está dotada de cinco facultades o sentidos: 1) el nus, 2) la diania (mente, intelecto o cerebro), 3) la doxa (gloria u opinión), 4) la fantasía o imaginación y 5) la sensitiva o intuitiva (Filocalía pág. 89 v. 69). 
 
San Máximo el Confesor dice que “tres son las fuerzas de la psique: 1) la nutritiva, 2) la imaginativa y 3) la lógica comprensiva, capaz del entendimiento espiritual. De la primera fuerza sólo participan las plantas. De la primera y segunda los animales. Los hombres no sólo participan de las dos primeras, que son perecederas, sino también de la tercera que es inmortal. (Filocalía, t.2º). 
 
Las partes de la psique y sobre todo la anhelante (deseo, ilusión) a menudo tienden hacia la parte pasional, (patológica), o sea, son las fuerzas de fácil inclinación a convertirse en pazos, por los cuales pueden conducir al hombre a hacerse víctima y presa fácil de fuerzas negativas y autodestructivas. La parte lógica racional generalmente no se considera fuerza susceptible de la psique, aunque puede influirse por las emociones y padecimientos de los pazos. Los hombres tienen psique con esencia y energía y por eso tienen nus, logos (lógica) y espíritu. Éste último con la Jaris la energía increada vivifica el cuerpo conjunto. Nus y logos están unidos y son inseparables de la psique antes y después de la muerte física. 
 
San Gregorio Palamás nos dice que la vida de la psique es la unión con Dios, tal y como la vida del cuerpo es la unión con la psique. También la separación de Dios es la muerte de la psique, igual que la separación de la psique del cuerpo es la muerte del mismo. Tal y como el Dios Trinitario es Nus, Logos y Pnevma (Espíritu), también el hombre es nus, logos y pnevma (espíritu). La diferencia es que nus, logos y pnevma (espíritu) no son hipostasis (bases substanciales) como en el Dios. Es conocida su enseñanza de que en Dios existen esencia y energías (increadas), las que se contraen separadamente y se disciernen adjuntamente. Esto es el misterio de la indivisible distinción entre esencia y energía. La esencia de Dios no es partícipe por el hombre, en cambio las energías sí son partícipes. Como el hombre es imagen de Dios, esta enseñanza también la trajo sobre la esencia y energía de la psique humana. Así que la psique se discierne indivisiblemente entre esencia y energía. 
 
Los Santos Padres subrayan que no tenemos la existencia o nacimiento del cuerpo sin la psique y tampoco la existencia de ella sin el cuerpo. El Dios creando el cuerpo, a la vez crea también la psique. 
 
Según San Nikitas Stizatos con el nus captamos los pensamientos, con la lógica sus significados y con el sentido, percepción espiritual la gnosis y la ciencia. (Filocalía, 4º tomo) 
 
Yérontas Damianós de origen inglés, del monasterio Grigoriu de Athos, en una tesis e investigación científica con el título, “A Study of English Orthodox Theological Terms Compared to the Original Greek”, nos dice sobre la ψυχή (psijí) psique: «Está demostrado que: 1) Que la teología Ortodoxa traducida en los países occidentales europeos no es sistemática ni esclarecedora; entonces provoca confusión. 2) Las palabras europeas occidentales equivalentes expresan sólo parcialmente el sentido, significado y concepto de las palabras prototipo, originales helénicas. A la vez está demostrado que en nuestra época, la cultura occidental separa el significado y concepto de nuestra palabra helénica ψυχὴ (psijí) psique, en dos campos o partes significativas, un hecho del cual resultan graves consecuencias para el planeta entero. El problema esencial aparece cuando distintos traductores usan la misma palabra para diferentes términos helénicos. Así el lector no puede evitar malas interpretaciones y confusiones sobre los términos de la teología Ortodoxa. 
 
Pero el error más grande y poco conocido, concierne a la palabra bíblica ψυχή (psijí) psique. Durante los pasados 150 años, el campo conceptual de esta palabra se separaba en dos áreas distintas. Por un lado tenemos las palabras “soul” (alma), “life” (vida) y “breath” (aliento), las cuales constituyen una parte, por otro lado tenemos la palabra ψυχή (psyche,) psique, como en la psicología moderna) y “mind” (mente, como en el dualismo “mind-body” mente-cuerpo) que constituyen la otra parte. Por ejemplo, en helénico queda claro totalmente que se hace terapia y se sana la psique para salvarse, en cambio en occidente se dice que se sana la “psyche” (psique) pero nunca se salva. La salvación se aplica exclusivamente para el “soul” (alma). Como estas dos palabras están discernidas y divididas, existe poca o casi ninguna relación entre salud psíquica y el eterno principio vivificador, el cual en occidente conocemos como “soul” (alma)». (Sabio Yérontas Damianós). Amín. Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” al blog en español: www.logosortodoxo.com